El boxeo entre tantas cosas, es cumplir metas

Durante su juventud, el protagonista de esta historia no estaba pasando por un buen momento personal, con el fin de buscar un cambio a su vida se acercó al boxeo. El destino quiso que un tiempo después se dedicara a esta actividad, desde afuera del ring.

“Dale negro, pegale, no sos chiquito vos, sos enorme”, alienta Diego Sivori a Lucas de 10 años que se encuentra en una esquina cubriéndose con los puños mientras Ariel de 17 años le tira derechazos. De remera verde, con una frase que dice “Boxeo Argentino”, Diego abre las puertas de su gimnasio y nos cuenta su historia de vida.

De cerca con el boxeo

La relación con el boxeo data de su adolescencia ya que un amigo de su papá estaba en contacto con este deporte, y de a poco se acercó, incluso llegó a interesarle la actividad. Diego no se encontraba en un buen momento personal, consumía drogas y alcohol. “Llegó un período en el que no me encontraba bien, y quise hacer algo para cambiar la situación, así que entré a un gimnasio y comencé a boxear”, detalla Diego.

Así, entre bolsas, rings y gomas de camiones la vida de Diego comenzó a mejorar. “Mi vida dio un vuelco terrible, deje las drogas, abandoné el alcohol, entendí que el boxeo requería que cambiara muchos malos hábitos por otros buenos, que harían que rinda arriba del ring y mejoraría mi vida debajo de él”.

La vida como entrenador

Los primeros pasos como entrenador comenzaron a darse en una plaza,  luego en el Centro Vecinal de Barrio Los Paraísos. Y finalmente en la casa que pertenecía a su abuela, que luego Diego heredó. “Tuve que tirar algunas paredes, refaccioné la casa de mi abuela para convertirla en este gimnasio donde entrenan todos”

Diego SivoriLa mayoría de los 80 deportistas que se ejercitan con Diego son del barrio, pero también recibe a chicos del interior. “Algunos son de Totoral, Jesús María, Mina Clavero, Alta Gracia. Los que no pueden viajar ida y vuelta, porque se les hace muy costoso se quedan a dormir acá. Tiramos unas colchonetas, nos acomodamos y listo”, cuenta Diego.

Un dato que no es menor es que Diego recibe a deportistas que tienen la intención de entrenarse pero que no poseen el dinero para pagar la cuota, en esa circunstancia Diego los entrena, siempre y cuando se esfuercen. “Los que no tienen para abonarme las cuotas, no les cobro, me ha pasado que al tiempo consiguen trabajo, y me pagan, pero mientras se esfuercen saben que van a tener siempre un lugar en el gimnasio.”

Y cierra reflexionando: “El boxeo es una experiencia de vida que me cambió, todo lo que aprendí lo apliqué a mi vida”.