Con las raíces en el barrio

Sentimiento Joven es un conjunto de barrio Mariano Fragueiro, que con el apoyo de familiares y vecinos, se abre paso en la escena de la música folclórica local.

Marcelo y Carlos Rodríguez son hijos de Soledad y Germán. Junto a sus padres, los hermanos Rodríguez comparten el amor por folclore. Desde hace algunos años tocan juntos en peñas cordobesas y pronto tendrán una oportunidad en un festival provincial.

Marcelo tiene 16 años, y es un joven como cualquier otro. Es muy buen alumno de su colegio, el IPEM 199 Juan Emilio Remonda, donde cursa el secundario con orientación en Ciencias Sociales. Además de estudiar, Marcelo practica su deporte favorito en el club Córdoba Rugby de barrio Liceo, y desde hace dos años toca la guitarra y canta folclore junto a su hermano Carlos.

Sentimiento JovenUna guitarra para Marcelo

A los 10 años, tras escuchar a unos vecinos tocar, Marcelo se empezó a interesar por la música folclórica. Le pidió a sus padres una guitarra para Navidad, pero por razones económicas esto no era posible. Así fue que Germán y Soledad, enviaron una carta a una radio local que se hizo eco de ese deseo y finalmente Marcelo tuvo su guitarra para la fiesta de Reyes.

Desde entonces comenzó a practicar guitarra y canto, y al tiempo empezó a presentarse en diferentes peñas. Cuatro años después, Carlos, hermano mayor de Marcelo, se sumó a sus presentaciones y desde entonces comenzaron a llamarse “Sentimiento Joven”.

El árbitro al bombo

Carlos Rodríguez es un poco más tímido que su hermano. A diferencia de Marcelo, Carlos prefiere el fútbol antes que el rugby y trabaja como árbitro en distintas ligas amateurs de Córdoba. En el conjunto, Carlos es segunda voz y toca el bombo, mientras que Marcelo hace primera voz y guitarra.

Las cosas no han sido para nada sencillas. El bombo de Carlos es prestado por el colegio, mientras que el micrófono acústico de la guitarra de Marcelo se instaló con el esfuerzo económico de los papás.

Valores y esfuerzo

La clave del dúo son los valores inculcados por sus papás. Germán, que es taxista, aprovecha algún viaje para averiguar en alguna peña o tramitar alguna presentación. “Somos muy unidos. Siempre estamos en familia, a donde vayan ellos estamos nosotros” comenta.

El sueño de los hermanos Rodríguez, a los que pronto podría integrarse Matías, el hermano menor de 14 años, es pisar los escenarios más grandes del folclore: Cosquín y Jesús María. Parece que todo está encaminado y solo falta la mano de la suerte para que estos jóvenes alcancen el éxito que vienen componiendo. ¡Suerte vecinos!