La amistad entra a la cancha

En medio de Villa 9 de Julio hay un potrero donde se reúnen las escuelitas de fútbol “Los Nogales” y “9 de Julio”. El predio fue recuperado por los vecinos del sector, que pidieron a la Municipalidad que ese espacio se convirtiera en una canchita. Hugo, mentor de esta iniciativa, reúne a los chicos varios días a la semana , con una  propuesta de más amistad y menos violencia.

Hugo Barrios es un protagonista central en este proyecto. “Huguito”, como lo conocen todos por el barrio, tiene 55 años, vive de changas y del reciclaje, y tiene un pasado como deportista y preparador físico que hoy pone en la cancha para ayudar a los chicos. Formado en los cursos municipales que realizaron en el Estadio Kempes, Hugo es preparador Físico, dirigente Deportivo y seleccionador Deportivo, entre otros cursos que realizó.

Muchos de los vecinos del barrio, padres y madres de los actuales alumnos de las escuelitas de fútbol, también supieron ser entrenados por Huguito en otra época. Es que desde comienzos de los años ochenta, este simpático vecino ya reunía a los niños y les enseñaba a jugar como una forma de contenerlos frente al desarrollo de conductas y hábitos no saludables o violentos.

Todo empezó en 1981, en la Plaza Lavalle de San Vicente. En aquel entonces, trabajaba en un supermercado y contaba con el tiempo para poder llevar adelante la escuelita de fútbol, su “pasatiempo”. Un  año después se trasladó a Los Nogales donde continuó con la tarea de educación deportiva infantil. Diego, quien actualmente dirige una de las divisiones, era por aquellos años uno de los niños que jugaban en la escuela de fútbol de Huguito.

“Jugamos un montón de campeonatos, participamos a nivel municipal, provincial, nacional e incluso internacional”, cuenta Hugo, en referencia a una oportunidad en que llevó un seleccionado infantil a Chile, en el año 1994.

Desde mediados del 2016, desarrolla su trabajo en la canchita de Villa 9 de Julio. “Traje la iniciativa de la escuelita de fútbol para cambiar lo que pasa en el barrio, que los niños se miran feo, se pelean, discuten, era de terror. Ahora estos jóvenes están todos compartiendo la cancha”. Actualmente la escuelita está jugando ligas en las que están obteniendo buenos resultados. De a poco van comprando la indumentaria para los equipos con la colaboración de las madres que organizan un bufete.

Mientras conversamos, las niñas y los niños corren detrás de la pelota bajo la mirada entusiasmada y relajada de sus familiares y vecinos. A pesar de las dificultades del entorno, y gracias a personas como Hugo, ellos hacen lo que tienen que hacer los niños, jugar, divertirse y hacerse amigos.