La cultura que nos saluda cuando cae el sol

Los atardeceres en Córdoba son mejores gracias al Museo a cielo abierto, proyecto que creó un vecino de nuestra ciudad con el fin de embellecer las calles,  murales y persianas comerciales. Mientras desciende el sol,  aparecen frente a nuestros ojos,  reales obras de arte. Hoy más de 2300 artistas de todo el mundo están unidos en una red cultural, con el fin de continuar mejorando la ciudad.

En cada paredón blanco, en una persiana comercial, en un mural unicolor, Juan Pablo Buffa ve una oportunidad, una chance para hacer más linda a Córdoba mediante el Museo a cielo abierto.

La idea incluye como protagonistas a los vecinos que donan el espacio, artistas que viajan de todo el mundo a sumarse al movimiento, y Juan Pablo como coordinador de  esta intervención intercultural. Una vez al año se revoluciona la fachada de los barrios. Juan Pablo organiza un encuentro de muralistas y grafitteros y estos son los encargados de plasmar historias y obras de arte en las persianas si los comerciantes y vecinos se animan, durante una semana a puro muro pintado.

El museo a cielo abierto se originó en el 2012, cuando Juan Pablo volvió de un viaje que lo transformó por completo, y decidió que era el momento de crear el museo. Comenzó realizando un concurso en donde los muralistas deberían pintar la terraza del hostel que actualmente maneja y que se convirtió en su hogar. La reunión fue todo un éxito, y el espíritu cultural trascendió más allá de pintar la terraza, los artistas se conocieron y se hicieron amigos.

Como todo proyecto comenzó de a poco, paso a paso. “A pulmón” como dice Juan Pablo, año tras año no solamente los comercios se sumaron con sus persianas bajas, sino también vecinos particulares que pactaron formar parte del museo añadiendo su fachada al recorrido cultural.

Uno de los pilares de este movimiento artístico, además de Juan Pablo, es su pareja Mariana quien se encarga de recorrer el Mercado Norte y los barrios con el fin de dialogar con los vecinos y contarles de que se trata el museo para que se sigan sumando cada vez más personas. Sin lugar a dudas, una gran compañera de vida, así la define Juan Pablo.

Pinturas que hablan

“Creo que el Museo a cielo abierto es un éxito porque pertenece al vecino. Nos gusta la idea de que el protagonista sea el vecino también”, cuenta Juan Pablo. “Algunos murales cuentan historias que son fuertes, situaciones que vivimos en el barrio, están plasmadas de una manera artística. Esto hace que el vecino puede revalorizar en qué lugar está, brindándole un sentido de identidad al barrio. Y lo mejor de todo es que cualquier persona de la ciudad puede participar.”