Vecinalismo, una vocación orientada al bien común

Marcelo Molina, vecino de barrio 16 de Noviembre, lleva dieciocho años luchando por el progreso de la zona.

Nacido en barrio Las Palmas, se mudó al loteo que la Mutual de la Policía de la Provincia de Córdoba gestiona en el norte de nuestra ciudad, denominado barrio 16 de Noviembre. Al poco tiempo de establecido, Marcelo pensó que para mejorar la situación del lugar la gente debía organizarse. “Primero empezamos con otro muchacho del barrio, como algo voluntario, éramos vecinos con ganas de que este barrio progrese,” cuenta mientras observa la calle desde la ventana de su casa.

Después de cierto tiempo recorriendo el barrio y sumando voluntades, Marcelo logró reunir una cantidad aceptable de gente, pero los comienzos fueron duros. “Nos costó mucho concientizar, los chicos son más receptivos, pero hay algunos grandes a los que no les entra palabra,” recuerda Marcelo. “No puede ser que la gente no tenga actitud solidaria, participativa para lograr algo, que esto mejore”.  Y continúa, “recién con algunos hechos o actitudes se pudo cambiar la forma de pensar de algunas personas.”

“Nos juntamos varios muchachos del barrio y fuimos al CPC, nos manejamos siempre por notas donde participaban todas las instituciones”.  Junto a las peticiones, Marcelo muestra orgulloso su certificado de asistencia al 1er Foro Vecinalista, “para mejorar, hice un curso, me preparé para esto,” señala.

Luego de largos años de esfuerzo conjunto, se logró conformar la Comisión Vecinal de la cual Marcelo Molina fue presidente. “Nos reuníamos periódicamente y comentábamos cuales eran las necesidades y las hacíamos constar en un acta,” la cual conserva prolijamente. “Lo principal era el tema de poder tener las escrituras de nuestras casas, después estaba el saneamiento, desinfección, etc. Participaban también la Escuela René Favaloro, Capullito y el Dispensario de la Zona, cuyo director asistía a las reuniones.”

Marcelo MolinaHace ya un tiempo que Marcelo se alejó un poco de su pasión de gestor y vecinalista para dedicarse al cuidado de su familia, pero a pesar de ello sigue vigente su sentimiento de participación y sus ganas de hacer, porque como él asegura “el trabajo vecinalista es ir casa por casa, el teléfono no sirve, tenés que estar cara a cara, ver cómo te mira el vecino, cómo actúa. Agregando finalmente: “Si fuésemos un poquito más unidos podríamos lograr cosas más importantes.”