La Majadita: esfuerzo, orgullo y trabajo rural

Lidia María Juárez es el rostro detrás de “La Majadita” la marca de quesos de cabra de alcance nacional que cambió la vida de 30 familias del norte cordobés.

A lo largo de su carrera como docente, Lidia fue maestra rural, y durante 20 años, Directora del Colegio “Juan Antonio Paredes” de Villa Azalais, experiencia que le permitió conocer el principio y el final de una historia que está frente a los ojos de todos pero nadie ve, la migración de familias desde el campo a los grandes centros urbanos. El fenómeno no es nuevo, por décadas artistas de tango y folklore volcaron en sus canciones historias de sacrificio y desarraigo de aquellos que tienen que dejar el pago para probar suerte en la ciudad. “Conocí la realidad de mucha gente que se venía ‘por un tiempito a la ciudad’ pero después nunca volvían. Muchas veces, por carecer de formación o por no manejar las pautas culturales de la ciudad, no pueden acceder al mercado formal de trabajo y el dinero por el que vendieron su campo se les acaba enseguida”, explica Lidia con la certeza de aquel que conoce la historia de primera mano.

Cuando se jubila en el año 2005, Lidia sabía que tenía que hacer algo con esa problemática que conocía tan bien pero no sabía qué. “Primero pensé en la cría de conejos, pero eso no tenía que ver con la realidad del norte, en cambio, la cabra sí”. Lo primero que hizo fue ponerse en contacto con un estudiante de agronomía de San Pedro, departamento de Rio Seco, a 230km de la Ciudad de Córdoba, para reunir a los productores de la zona. Después de muchas reuniones, Lidia aprendió un dato más que curioso, en esa zona, los criadores de cabra descartaban la leche. Puesto que su principal ingreso provenía de la cría y comercialización de la carne de cabrito, una vez vendido el animal, la leche que la cabra madre seguía produciendo era dada a los chanchos o directamente tirada al suelo. “Ellos nunca habían visto un tambo, así que yo tenía que vender una idea”, explica Lidia, que tuvo que convencer a la gente de la zona de que esa actividad podía ser rentable. “Muchos dijeron que iba a fracasar, incluso algunos me lo dijeron en la cara”.

Al mismo tiempo que formaba a los futuros proveedores de materia prima, Lidia y su padre, albañil retirado, comenzaron a restaurar una vieja planta procesadora que había estado abandonada por décadas, “Era una sola habitación, abajo un sótano, no tenía luz ni agua, había víboras, ratas y alacranes.” Para poder procesar leche de cabra, debían contar con sala de envasado, sala de recepción de leche y sala de piletado, además de luz eléctrica. “Por suerte sé de albañilería porque mi papá era albañil, trabajamos muchísimo, y la gente de la zona ya se empezaba a sumar y a ayudar,” recuerda Lidia, que para capacitar a los productores se puso en contacto con la Universidad Nacional de Córdoba y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial de Rafaela. “Los técnicos capacitadores que tuvimos son increíbles, profesionales humildes, docentes que daban cátedra en otros países y que volvían del exterior y viajaban hasta San Pedro para enseñarle a nuestros productores.”

La primer temporada de ordeñe, que tomó lugar entre octubre de 2006 y mayo de 2007, la planta recibió 1.400 litros de leche provenientes de 8 familias, hoy recibe más de 40.000 litros de 30 familias y comercializa sus quesos a través de distintos distribuidores de todo el país. “Hoy los productores te dicen yo soy productor de La Majadita”, sentencia Lidia.

Contacto: majaditacba@hotmail.com | www.lamajaditaquesos.com.ar