El Reciclado entra a las obras de construcción

Emprendedores cordobeses crearon una máquina móvil encargada de convertir residuos de construcción en material reutilizable.

Un sueño, una problemática y ganas de emprender. Así comenzó la idea de los hermanos Bruna. Santiago y Javier, ambos ingenieros civiles egresados de la Universidad Nacional de Córdoba,  estuvieron ligados a la construcción desde muy pequeños por la empresa de su padre.

“En Córdoba hay una problemática muy grande y es la cantidad de residuos de construcción que generan las obras. Muchas veces son tirados en lugares no reglamentados que perjudican tanto a la ciudad como al medio ambiente. Hay montones de sectores que ya están informalmente destinados a recibir escombros”, comentó Javier.

En busca de una solución comenzaron a trabajar con una máquina fija de reciclaje tradicional, pero el mayor problema residía en la inviabilidad económica de los traslados del material. “Fue ahí que se nos ocurrió la idea de llevar la maquina antes de trasladar el material. Podríamos montar la máquina en algún lugar y llevarla ahí arriba. De esa forma haríamos un solo viaje”, reveló Javier.

A pesar de su formación y conocimiento sobre materiales y maquinarias, el camino no sería fácil. “Los emprendimientos o las tareas que no tienen complicaciones las puede hacer cualquiera, en cambio las cosas que son difíciles las puede hacer sólo alguien que tenga ganas de concretarlas. Entonces eso nos garantiza que estamos haciendo algo que vale la pena”, relató Javier.

Así comenzó todo. Ésta es la historia de dos hermanos que quisieron ir más allá, que se animaron, que quisieron devolverle algo a la sociedad. Con la firme convicción de que las cosas se hacen y se realizan a pulmón, crearon una máquina recicladora versátil capaz de producir diez metros cúbicos de eco-áridos en una hora.

La planta de reciclaje, bautizada “Vilma”, por Vilma Picapiedras, puede trabajar en lugares donde hay relativamente poco espacio y a su vez tiene la autonomía de ser enganchada y trasladada por la ruta a cualquier lugar del país.

La inserción en el mercado no fue sencilla. “Las cuestiones ambientales no entran en la agenda de las grandes empresas. Nos está costando que la gente se anime a probar algo nuevo. Las personas prefieren quedarse con lo que saben y nada más. Está costando que se animen a probar el tema este del reciclaje”, detalló Javier.

Con buenas perspectivas a futuro, estos emprendedores invitan a seguir soñando, a no conformarse con las cosas que ya están creadas o que se importan de otros países. “También tenemos gente muy capacitada, con muchas ganas, con mucho empuje”, cerró Javier.