Retrocletta: Un sueño de dos ruedas

Lo que comenzó como un pasatiempo para Agustín, se transformó en una forma de vida. Del garaje de su casa, a un hermoso local ubicado en el corazón del Cerro, Retrocletta es el lugar ideal para los amantes de las bicicletas antiguas. 

Europa es uno de los continentes donde el uso de la bicicleta es muy común entre sus habitantes,  cada vez son más los que optan por desplazarse sobre dos ruedas en las ciudades. Agustín Freites Both tuvo la posibilidad de conocer estas características durante un largo viaje al viejo continente y una vez que regresó a nuestro país, la idea de andar en bici se hizo más presente. Averiguando en Internet sobre el tema, se encontró de casualidad, con una bicicleta antigua que pertenecía a un operario industrial, y que había sido heredada de su abuelo e inmediatamente decidió comprársela. Ésta sería la primera bicicleta, de muchas que pasarían por la vida de Agustín.

Estudiante de diseño industrial, de naturaleza curiosa, comenzó a buscar otras bicicletas antiguas y en esa búsqueda se encontró con alguien muy especial. “En Internet investigué bastante y me encontré con Alberto. Él vivía cerca de mi casa en Argüello, así que me puse en contacto y me invitó a conocer sobre su trabajo. Se dedicaba a vender repuestos de bicicletas antiguas, conocía sobre el tema, y por eso nos propusimos arreglar esta bici que había comprado”, cuenta Agustín. Alberto se convirtió en una especie de mentor para él, y la pasión por restaurar bicicletas antiguas comenzó a hacerse más presente en la vida de Agustín.

En esta época, Agustín se encontraba en proceso final de su tesis, en el reciclado y armado de las bicicletas encontraba un espacio de esparcimiento y lo disfrutaba como a un hobbie. En un momento determinado, la cantidad de bicicletas armadas y listas para usar habían llegado a 10. “Vendí algunas, compre otras y adquirí repuestos. De a poco comencé a notar que mi trabajo era bueno y a la gente le gustaba. Alberto seguía ayudándome a conseguir repuestos y compartía sus conocimientos conmigo. Decidí armar una página en Facebook y creé la marca Retrocletta. A todo esto, seguía trabajando desde el quincho de mi casa, y terminando la tesis. Retrocletta, era realmente mi cable a tierra”, comenta Agustín.

El trabajo  de a poco se fue profesionalizando y perfeccionando. En ese momento, soñaba con abrir un negocio propio y en su mente ya lo había visualizado, imaginaba un lugar que cuidara la estética y tuviera algo de estilo europeo. Sin embargo la incertidumbre era grande, ya que desconocía si en Córdoba funcionaría un negocio de ese tipo. Tras pensarlo y procesar la idea, decidió buscar locales por distintas zonas de la ciudad, y halló un espacio ideal en el barrio Cerro de las Rosas. Desde ese momento, pasaron dos años.

“Afortunadamente desde el primer mes de apertura fue un éxito total, al margen que ya tenía algunos clientes, la gente entraba al local y les parecía un lugar novedoso. Incluso algunos se sacaban fotos con las bicicletas antiguas”, recuerda Agustín.

Retrocletta se convirtió en una tienda y taller de bicicletas antiguas, clásicas, plegables, vintage y de colección. En este lugar, la decoración no fue un tema sin atender: alfombras persas, materiales reciclados y sillas de diseño son algunos de los detalles que acompañan a bicicletas antiguas de distintos modelos como Bianchi, Legnano o Colnago. Retrocletta, es la fusión perfecta entre lo antiguo y lo moderno.

Aplicando conocimientos de su carrera, Agustín logró diseñar puños de madera, parrillas, y algunos repuestos solicitados por sus clientes. Además como sueño mayor y que planea cumplir, confía en diseñar completamente una bicicleta clásica que se adapte a las características de Córdoba, que sea funcional y poder armar cada pieza de la misma. Un sueño grande, para un emprendedor que supo fusionar su pasión, con el trabajo.