Alma aventurera

Transitó su infancia explorando los rincones del barrio, subida a un árbol de nísperos y cantando algún viejo tango en la casa de María Cristina.

Flavia Irós, su historia como mamá, el amor por Córdoba y su sueño latente de descubrir el mundo viajando de mochilera junto a su hija Alma.

De muy pequeña se mudó al Cerro de las Rosas donde descubrió las calles de la ciudad paseando en bicicleta por todas partes. Curiosa y aventurera, pasaba tardes enteras visitando a los vecinos de la cuadra, esas casas a las que se entraba sin pedir permiso.

“Guardo recuerdos imborrables de la gente del barrio. Desde juntar el pan para hacer muñequitos de miga con Don Pedro o subirme al árbol de nísperos de María Cristina y cantar tango, éramos una gran familia”.

Orgullosa de sus raíces, Flavia considera estar enamorada de la ciudad y de su gente, de aquellos lugares que lograron forjar en esta niña traviesa una infancia extremadamente feliz. “El mejor plan del mundo era tirarnos en el Escarabajo de mi viejo por la cuesta de la calle Martín García”.

La periodista y locutora de la 100.5 disfruta cada momento que le toca vivir en la ciudad y el acompañamiento del público en su trayectoria profesional. “Córdoba me regaló la típica idiosincrasia, esa manera de ser descarada en el buen sentido. Si uno puede observar en cada esquina lo cotidiano de cómo se vive, te encontrás con el espíritu cordobés, personas que viven con mucho humor”.

La vida le tenía guardado lo mejor, la sortija de la calesita como ella misma reconoce. Hace 4 años nació su hija Alma, una hermosa bebé con Síndrome de Down. “Para mí fue muy fuerte, cuando llega una hija así viene para partirte en dos y rearmarte con las mejores partes. Siento que está hecha a mi medida, es perfecta para mí. Es un desafío que me apasiona y funcionamos como un equipo. Es la hija que tenía que tener”.

Juntas emprendieron un mágico viaje en el que se animan a soñar y superar cuanto obstá- culo se interponga en su camino. Pero a este equipo le faltaba un integrante: Dumbo, un perro callejero que acompañó a Flavia durante todo el embarazo. “Cuando Alma estaba en la incubadora le llevaba los pañales para que se vaya familiarizando y no sintiera competencia. Desde que mi hija llegó a casa el perro duerme debajo de la cuna, son inseparables”.