El Negro de Córdoba, un multifacético de nuestra música.

“Vigencia”, es el nombre del nuevo disco de Ángel “Negro” Videla, y este concepto le hace honor a la vida actual que este gran compositor, arreglador, músico y cantante, lleva a cabo. Su rutina se reparte entre los escenarios, descubriendo nuevos talentos, produciendo su propio material, el de otros artistas y compartiendo con sus amigos los ratos libres.

La química entre la música y el Negro, fue instantánea. En su niñez, al vivir en barrio Pueyrredón, acudía por las tardes a una plaza donde ensayaba Heraldo Bosio. Ahí empezaron a sonar algunas notas que luego repetiría en su vida adulta, incluso llegando a compartir el escenario con el mismo Heraldo años más tarde.

A los 9 años comenzó a profesionalizarse, y una vez terminó la secundaria ingresó al Conservatorio. Si bien era amante del rock, en el año 1974 el “Negro” Videla revolucionó el cuarteto con Chébere. “Nosotros veníamos con otra idea, teníamos el pelo largo, nos vestíamos diferente, incorporamos instrumentos como la trompeta y la guira”, recuerda. La aceptación del público fue instantánea, y el crecimiento agigantado. El grupo hizo historia. 

“Chébere”, fue para el “Negro” el lugar donde pudo realizar todo lo que tenía en mente, ante alguna propuesta, los integrantes decían simplemente “sí”. De esta manera las ideas, canciones, arreglos, incluso cuestiones que nunca pensó, como convertirse en cantante se hicieron realidad.

Al tiempo, en busca de nuevas experiencias, y crecer como solista, surgió la oportunidad de vivir en Estados Unidos por dos años. Sin embargo, la tierra cordobesa se hizo extrañar  tanto que en dos meses, el “Negro” ya estaba de regreso. “Extrañaba Córdoba, mis amigos, mi familia, los asados, jugar al fútbol en el Parque Sarmiento. Los domingos no sabía que hacer”, cuenta el Negro.

Hoy tiene varias cuestiones pendientes por hacer y muchas ganas. Esas que nunca le faltaron. Principalmente quiere desarrollarse como productor, aunque el escenario se convirtió también en su gran pasión.